Las crisis de pareja

La pareja pasa por diferentes tipos de crisis o momentos de duda o puntos de inflexión en las que se plantea si es mejor seguir juntos o por el contrario es mejor ir cada uno por su lado.

Según el momento del ciclo vital de la pareja en el que se producen, se pueden abordar de una u otra manera.

Cuando acontecen cambios en la relación, en la situación vital o a nivel personal puede producirse una crisis.

Por ejemplo: cuando se tiene el primer niño, cuando empiezan a haber problemas económicos, cuando se casan, cuando enferma uno de los dos, cuando tiene que cuidar a sus padres, .. todo momento de transición requiere tiempo de adaptación para cada uno de los miembros y para la pareja, tanto si son cambios positivos como negativos pueden desencadenar una crisis.

El tiempo y las ganas de superarlo , así como el compromiso y la voluntad de estar juntos, son cruciales a la hora de superar las crisis y aprender de la situación.

Tras una crisis, se procrisis-1duce una oportunidad de maduración personal necesaria para seguir adelante de una manera calmada y feliz.

Cuando nos rompemos una pierna, necesitamos un periodo de reposo, de paciencia, que sin él no se curaría bien. En la relación pasa igual, cuando se agrieta por algún motivo, necesita ese reposo, esa paciencia para que la relación consiga adaptarse a la nueva situación.

Si tenemos prisa y queremos que se arregle de inmediato, no le dejaremos los elementos necesarios para consolidar la nueva situación. Al igual que con esa pierna rota, que si nos ponemos a correr enseguida, no consolidará bien , se volverá a romper o quedará deformada para siempre.

¿Por qué entendemos tan bien lo de dar tiempo a la pierna rota y tan mal lo de dar tiempo a la relación de pareja?

En las relaciones de pareja es recomendable tener calma, dar tiempo y madurar los temas, no va bien la impulsividad.

Pero no solo el tiempo es crucial, es decir, no sirve de nada estar esperando a que se arregle la relación, sin empezar a hablar con el otro de una manera efectiva, con respeto y asertividad, sugiriendo nuevos comportamientos y soluciones a la nueva situación.

Hay que ir con calma pero sin pausa, pues la relación también se marchita de estar esperando…

Por último, lo básico para avanzar en la relación, dando un paso más, hacia el amor, es la voluntad de querer a la otra persona. El querer querer a esa persona, el compromiso sincero de estar juntos.

Así, se pueden superar muchas crisis y dificultades. Si no existe ese compromiso, es difícil superarlas.